lunes, 15 de febrero de 2010

Cielos de terciopelo


Ahí se acababa el día, extremos equidistantes y horas de fuego en la cornisa del atardecer que se helaria con la caida de lo que no sentí al volar a tu lado.

Deprisa se va, para esconderse tras el horizonte de caramelo. Hoy nubes de besos, aterciopelados susurros de gélida armonía.

Mañana será circular de nuevo con besos no probados pero imaginados. La campana de tu boca hace tilín en el suspiro acorazado de horas de vértigo atrapado en vuelos que son escamas disparando a la noche cuando crea que esté huyendo.

Miro al techo y noto tu sabor sin tenerlo. Nubes de nieve, atolondrado por volar, siento un tunel imaginario que me lleva a ti. Sabores de vinos, cuando vino el dia, y la tarde se hará tarde al despedirme del dia como una noche pasajera en horas en las que estar alli es volar a tu boca. Mágico sabor que espero que sea de nube esponjosa y de textura de nieve como tu corazón tan amplio que puedo aterrizar sin tener baliza de emergencia.

Mañana será, hoy fue y fui alli, ayer ya vino con el gusto de ti, amplificando rumores de olas de caracolas esta vez aereas.

Roberto Amador

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